jueves, 2 de octubre de 2008

MALES Y PENAS (que a todos nos matan)


Como es nuestra costumbre, (¿Quién puede prohibírnoslo?, además, es lo menos que se nos debe permitir por el hecho de visitarlos y abultar sus números para que puedan exhibirlos a la hora de demostrar logros) hemos hecho nuestro recorrido de repartidor de leche, dejando enlaces de nuestros post en los sitios que regularmente leemos y algún otro que encontramos en el camino. Con sorpresa hemos notado que Penúltimos Días, tan preocupado por reivindicar “su derecho de réplica” por doquier, se está tomando el trabajo de impedirlo, por lo que le hemos dejado un comentario al respecto, que también han censurado.

Estimado EHB:
No tenemos ningún inconveniente en que no pongas nuestros comentarios o nuestros enlaces, que nos tomamos el trabajo de repartir de puerta en puerta como lecheros, sólo que deberías decirlo públicamente. La transparencia es lo único que hace creíble a un sitio, que no es un sitio personal porque se hace sostener con contribuciones públicas. Puedes hacer una lista de los blog que censuras en tus cometarios y al enlazar las opiniones para que tus clientes (que no usuarios) sepan lo que no les cubre su contribución y tengan la opción de ir a buscarlo directamente. Estás en todo tu derecho y la gente debe saberlo al decidir si van a meterse la mano al bolsillo. Puedes ponerla debajo de tu blogroll. Saludos cordiales de Tirofijo.

Estos avatares, que ya ve van haciendo usuales en este solar cibernético, nos animan a permitimos unas notas al respecto:
Creemos que hay males menores y penas sustanciales. Los desvaríos y la egolatría de cualquiera, sea quien sea este, son males menores con los cuales tiene que lidiar cada uno, domesticando sus monstruos personales; pero hay equívocos sustanciales que se manifiestan en el manejo de los blog y que están equiparando este medio, cada vez más, a un solar cubano:
  • Hacer trascender motivaciones personales al debate público.
  • Exigir a los demás que dejen de hacer lo que es una practica diaria en nuestro actuar personal.
  • Confundir a todos diciendo que un blog no es un medio de comunicación tradicional y hacer uso en él de las libertades que estimemos, exigiéndoles a su vez a otros blog que observen las regulaciones de un medio tradicional.
  • No establecer (a priori) políticas y reglas claras, que rijan particularmente cada blog, que amparen a los usuarios y obliguen a los dueños y/o administradores a un comportamiento coherente (o incoherente si así lo desea), sin importar cuales sean estas y que alcancen puedan tener.
Creemos que cualquier propuesta es válida, siempre que sea explícita, siempre que no tenga agendas ocultas. Lo demás es estafa, es vender gato por liebre.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre, pero sin Hernandez Brutus es el censurador en jefe, eso lo sabe hasta el gato

Anónimo dijo...

El blog Penúltimos dias, es un lugar de culto, lleno de aduladores.

El moderador se arroga el derecho de censurar todo lo que medio le roce.

El durará poco a pesar de las donaciones que implora.

celimar dijo...

En el Medioevo los papas
vendían indulgencias.
En PD cambian “donaciones”
por “condonaciones”.
Paga y “te levanto
las restricciones”.

Rima y todo

Heriberto Hernández dijo...

Chico, pues a mí no me censuran en PD. Pero desde luego, yo apyo las donaciones de su blog.

celimar dijo...

Cada uno se gasta su dinero en lo que quiere.

Anónimo dijo...

Tirofijo, cuídate, que la gente con que estas jugando son de temer. Lo que se ve nunca es lo real. Yo lo se por experiencia propia. Pero, para tu conocimiento, tengo unos archivos mas grandes que los de la Комитет государственной безопасности. Te he escrito dos correos que no me has contestado (los de las tres letras) y lo entiendo. No tienes que apurarte pero si en algún momento lo necesitas, yo estaré acá. Te dejo un regalito (y a tus lectores curiosos) para que hagas boca. Se que te gusta la buena poesía y esta es de la época de oro, cuando se libaban gruesos alcoholes en un solo vaso.


CON UBALDO EN CASA DE IVÁN

Vuelven mis amigos. También regreso adonde he faltado nueve años.
Es el halcón al aire, la flota de plata hundiéndose en el
agua de la bahía, creando esa luz como no habremos visto
otra.
Con el mismo paisaje -árboles, campanarios, rostros- vuelven de
Rusia o de la siesta.
Y llego desde la provincia de la poesía porque no me creen otro
lugar. Memoria de la provincia, provincia de la memoria;
La poesía es el halcón al aire, la flota de plata que se hunde:
cetrería y naufragio.

Tomando el té a la rusa, nuestros rostros del entresueño atienden
a la ventana, crean esa luz como no habremos visto otra.
Si pregunto para qué estamos vivos esta tarde me arropan como a
quien ha escapado de la guerra, me arroparán hasta la noche
en que la delación me alcance.
El sol sobre la carretera entre los árboles. Uno promete que nos
alcanzarán en su bicicleta pero ha pasado el tiempo: ningún
adolescente cruzará diciéndonos adiós perdiéndose en las calles.
La casa se convierte en una mancha tras los árboles. La poesía
puede ser una provincia atroz.

Antonio José Ponte.