viernes, 27 de febrero de 2009

TO BE, OR NOT TO BE (o ¿y la obra qué?)

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¿Qué puede hacer que un intelectual “se pierda"? ¿Qué hace que un poeta, un buen narrador o ensayista, un pensador, o simplemente un intelectual “se malogre"? Habría que definir en primera instancia en qué consiste el tan socorrido “está perdido” o el más condescendiente, “tan brillante, cómo ha podido malograrse así". La historia del arte y la literatura tendría los anales repletos de ejemplos, si no se dedicara generalmente a consignar sólo los casos “exitosos”, los que han dejado una obra para la posteridad. Y es que en última instancia, es eso lo que cuenta: la obra. Como están de moda los cánones, los top ten y las categorizaciones definitorias, arriesgaremos algunas notas que forman parte de nuestras preocupaciones recurrentes:
PRIMERA: La causa, que pudiera ser un denominador común en todos los casos lamentables de intelectuales y/o artistas que se van por las ramas y descuidan las esencias de sus reales aptitudes, es “la soberbia". Podríase argumentar, no sin razón, que no hay un sólo ser con capacidades especiales sobre el cual no haya desovado en mayor o menor medida esta ave de mal agüero, excepciones aparte. Pero, resulta que en los “casos felices", un ego desmedido, una soberbia bien conducida, redundan en una febril actividad creativa. A veces pareciera que intentan demostrarle a dios, los humanos no importan, que el mundo no depende sólo de sus designios. Los “casos lamentables” se encierran en su tonel (sobredimensionando su capacidad de autogestión y retroalimentación intelectual, para terminar siendo inteligencias infecundas, incapaces de estructurar una obra trascendente) o se entregan a un ejercicio casi atlético de omnipresencia que les tributa un protagonismo endeble y deleitoso, en el cual se envanecen y al que no pueden renunciar. En el más caricaturesco de los casos hablan inevitablemente de “su obra” mientras todos esperan en vano leerla algún día.
SEGUNDA: Otro ilustrativo caso de lamentable dejación de “camino por vereda” es el de dotados y talentosos intelectuales (no hablo de mediocres y oportunistas que abundan en este field, en busca del protagonismo que no les podrían propiciar sus menguados talentos) que se dejan ganar por las trompeterías de las militancias, el llamado imperioso de los “deberes patrios", los ineludibles compromisos con “los desheredados del mundo”, las victimas de la dictadura, los osos panda, el calentamiento global o de cualquier otra naturaleza, etc.
TERCERA: Otra causa lamentable podría ser el “extremismo pendular” de muchos artistas, que agotados de bregar en los campos minados de la ideología oficial en un régimen totalitario, dan “el bandazo” al extremo opuesto, asumiendo actitudes rígidas, poco analíticas, tan caricaturescas y doctrinales como las ideas de las cuales reniegan. Esto mina de un modo tal la obra, en caso que lleguen a producirla, que les hace perderse en las estanterías, teñidos de “colores demasiado definidos” en lo ideológico o político, pero bastantes descoloridos en el aspecto estético.
CUARTA: Las adicciones, ya sean las tradicionales y con un grado de aceptación social mayor, como el consumo de alcohol, de fármacos y algunas drogas “blandas” o “sociales", etc; o adicciones menos aceptadas como el consumo de drogas “pesadas". Es curioso señalar que el juego no es usual y que el Sida, que en los ochenta y noventa fue un agujero negro por el que desaparecieron no pocos valiosos intelectuales, no es ya causa de muerte frecuente, no porque hayan cambiado sustancialmente las conductas sexuales, sino porque existe una mayor información y han evolucionado mucho los tratamientos farmacológicos.
Y QUINTA: La más lamentable de todas, y la única que responde a causas ajenas a “actos volitivos” pudiera ser el padecimiento, diagnosticado o no, de alguna dolencia o desorden psíquico, causa esta, tampoco inusual en la historia del arte y la literatura. En estos casos, por supuesto, la ayuda profesional es la opción lógica y la terapia o la medicación las soluciones más socorridas. Es frecuente ver que, con una correcta y oportuna atención profesional, llegan a desarrollar una obra notable, aunque sean frecuentes los casos de suicidios.


Un ejercicio malévolo, pero no por eso menos divertido, sería ubicar a nuestros más conocidos intelectuales en alguna de estas categorías, o en varias, que algunos aplican a más de una.
Si se animan pueden hacerlo en los comentarios.

27 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiro, ¿estás como Rafa Rojas, leyendo a Connoly?

Anónimo dijo...

Siguiendo las categorías, un poco rígidas del “Tiro”, estos pudieran ser algunos de los casos más notables de nuestra letrada fauna:

Primera:
Soberbio creativo: Rafael Rojas.
Soberbio infecundo: Emilio Ichikawa.
Soberbio farandulero: Ernesto Hernández Busto.

Segunda:
Intelectual devenido politiquero: Zoé Valdés.

Tercero:
Intelectual extremista: Cesar Reinel Aguilera.

Cuarta:
Adictos: Acá no sabría a quien poner, pero hay algunos que escriben o pintan cada cosas que parecieran estar bajo los efectos de algo.

Y quinta:
Acá el caso más ilustrativo seria Varela, que cuando no se toma los medicamentos puede ser terrible, aunque cuando está medicado puede hacer cosas maravillosas. Ah, y no dejen de ir por su blog, que está acabando.

Anónimo dijo...

Esto puede tener muchas y divertidas variaciones:

Soberbio, infecundo, extremista y demente (casi suicida): Emilio Ichikawa.

Politiquera fecunda pero no intelectual: Zoe Valdés.

Soberbio sin obra: Hernández Busto.

Demente con alteraciones sexuales: Juan Abreu.


Ah, oye y por último no sé qué escribe el tal Reinel Aguilera.

Anónimo dijo...

¿Y no les parece interesante que Jorge Ferrer tenga un libro sobre Tristán de Jesús Medina? ¿En qué categoría va? Jorge, no Tristán de Jesus, que sólo le importa a Jorge y a C.Vitier.

varela blog dijo...

Tiro:
Buen tiro.

Estas recuperando la punteria.

Anónimo dijo...

FERRER NOS DEBE UNOS CUANTOS LIBROS

Anónimo dijo...

y alguna otra foto en cueros

Anónimo dijo...

No, por favor, otra foto encueros no. Está para los perros y mejor se queda vestido.

Anónimo dijo...

Yo creo que cuando uno se desnuda mucho, no escribe (caso Ferrer).
Cuando uno se cree que es el juez de los demás, y por otro lado tiene la trastienda llena de caquita, tampoco (La japonesa).
Cuando a uno le importa la pasarela y fingir que sabe más de lo que sabe, no escribe (El Busto).
Y cuando uno no escribe porque no sabe, no se malogra, ni siquiera hubo posibilidad de que se lograra. (Zoe Valdés).
Y dentro de eso, hay algún que otro comedor de opio (y no inglés, precisamente).

Lupita dijo...

Mira, cuando único Emilio Ichi fue promesa de algo fue cuando estaba en el proceso de crecimiento del PCC. Cuando aquello de "el que no salte es imperialista". Eso era una promesa y lo demás...

Anónimo dijo...

Pa ponerlo más dificil todavia.

Hay algun intelectual o seudo-intelectual cubano que NO entre en alguna de estas categorias?

Anónimo dijo...

Escribir en blogs es a menudo un remedio para la falta de talento y de reconocimiento. Es también una adicción. Y una locura.

Los que verdaderamente tienen calidad y talento están en lo suyo, fuera de este blogomundo, y es su obra la que leerán nuestros nietos.

Anónimo dijo...

A veces tener un blog es un unicamente un entretenimiento que no hay que tomarse las cosas tan en serio, brillante este post, Heriberto.

Anónimo dijo...

Tirofijo, y tu en qe categoria caes?

Anónimo dijo...

Esa es otra categoría de la soberbia, la extrema seriedad, los solemenes, los que no se tiran a mierda a sí mismos. Y así vamos.

TIROFIJO dijo...

Nosotros, entre los tres, calificamos para todas las categorías, exceptuando la CUARTA, pero estamos trabajando en base a resolver ese problemita. Tenemos que ir más seguido al CEE. Allí ─como dijera Susana Jiménez al preguntarle qué le gustaba más, tener sexo o masturbarse─ “uno conoce gente y amplia su cultura”

La Malvada Reina de las Wilis dijo...

Yo creo que hay todavía una categoría más (¿o es la primera?) que es la de los imbéciles con ínfulas cuya mayor representante es Isis Wirth (nacida Armenteros).

Anónimo dijo...

Algunos comentarios no destilan más que envidia y resentimiento. Ernesto Hernádez Busto, autor de nuestro mejor blog, y uno de los mejores ensayistas cubanos; Isis Wirth, nuestra mejor crítico de ballet, mujer de inmensa cultura y delicada prosa. Pero reconocer los mértios de los demás es demasiado para los mediocres que pululan por aquí.

Anónimo dijo...

crítico de ballet lo sera. pero tambien es una radical de extrema extremada derecha, histérica bélica.

Anónimo dijo...

además a quien carajo le interesa el ballet. por favor. ese fetichismo de la "alta" cultura y ese desdén por lo popular... me parece que para dar la talla hay que saber algo mas que de pas de deux y de nureyev.
su defensa a ultranza de la guerra y el genocidio, al tiempo de su deleite con la estética del ballet, es muy propia de los parvenus que apoyaron los fascismos latinoamericanos.

Anónimo dijo...

PD es un blog muy bueno, como también es muy bueno el granma, dentro de su género. Lástima de la censura que ambos imponen y la autocracia que practican.

Anónimo dijo...

Supongo que la defensa a Patética Armenteros la haya redactado ella misma, u otra de las del trío : Torta del Valle, Chocho y... Patética. A nadie se le ocurre defender a un personaje tan insignificante.

Anónimo dijo...

A la etapa-carticas le siguió la etapa manifestaciones-ridículas. Cuatro gatos gritando y "oradores" insignificantes y muy desacreditados buscando protagonismo ¡Qué destino!

El Juez dijo...

El granma por o menos asume lo que es, que este PD se disfraza de democrata para meternos la dictadura por la puerta del fondo. Tontos utiles siempre ha habido, pero este EHB es un tonto inutil.

Pedro Álvarez de Caña dijo...

"Mujer de inmensa cultura y delicada prosa", parece de la sección Sociales del Diario de la Marina. Ni yo lo haría tan bien. Cursi como la susodicha.

Superwoman dijo...

cursi no, en Cuba a eso le llamaban picuo simplemente.

Anónimo dijo...

Picúa o cursi como solo puede serlo un ser inmoral. Se deleita con la belleza de los cuerpos musculosos en tutú, mientras babea ante la tortura y la mutilación a los que ve como raza inferior.