lunes, 15 de diciembre de 2008

RABIETA CON TRABALENGUA III

(antología de disparates.)

“Aclaro que no tengo nada en contra del misericordioso Olallo, y hasta creo en los milagros. Pero este proceso tiene un sospechoso tufo de mistificación. Alguien tendría que pagar para que se escribiera un reportaje estilo New Yorker sobre el asunto Olallo (que entrevistara a la niña, a los testigos, al sacerdote español Félix Lizaso, a los médicos…; que explicara los verdaderos fines de la Iglesia en este caso, y nos hiciera, en fin, una historia a la altura de la trama). Pero no hay un solo periodista —ni ya puestos, un escritor— que pueda hacer algo semejante con un mínimo de garantías. Da que pensar.”
Ernesto Hernández Busto.
Penúltimos Días. December 15th, 2008 · 11:12 am

El que parece preocupado por estar "en buenas" con la iglesia y estar "esperando un milagro" es EHB. Nosotros que no creemos en ellos (los milagros), sabemos que dar a New Yorker la tarea (pagada, como todas las tareas, como parece bien saber) de dar credibilidad o develar ”los verdaderos fines (que no creemos que ignore nadie) de la Iglesia en este caso” seria reconocer en New Yorker una autoridad en asuntos de fe o interioridades vaticanas que dista mucho de tener. Esto, además de interesarle a este medio lo mismo que a nosotros, por encargo, no sería muy creíble.
Las entrevistas que reclama nuestro suspicaz bloggero “a la niña, a los testigos, al sacerdote español Félix Lizaso, a los médicos”, existen y es tan fácil consultarlas que basta con ir a su propio blogroll. Nosotros lo hemos hecho y nos sigue pareciendo otra falacia de la iglesia, pero si de cumplir requisitos se trata, allí están todos. Y si, para cumplimentar las exigencias, se necesitara una obra de ficción, que a veces son mas creíbles los poetas que los periodistas y los historiadores, recordamos haber escuchado, hace más de veinte años, al poeta Jesús Curvelo, hablar apasionadamente de una novela-testimonio, del también poeta Rafael Almanza, sobre el tema. Esta novela, fue publicada y figura, imaginamos, en el legajo de pruebas que le fuera enviado a las autoridades que dictaminaron sobre el caso.
En estos asuntos, pedir “un mínimo de garantías” es otra soberana estupidez. Nosotros no tenemos fe, ni creemos que nadie que la tenga pueda dar garantías de nada, como no sea de su bondad. Esto no nos impide asombrarnos ante la inconsistente charlatanería que muestra, al exigir que se agoten todas las dudas razonables, cuando parte del principio de que acepta la posibilidad de existencia de los milagros. “Ese primer milagro atribuido a Olallo está un poco forzado", acierta a filosofar E.I. (según dice EEB, aclaro), y no nos extraña. A nosotros, todos los milagros nos parecen "forzados" por causas ajenas a la fe, pero eso es harina de otro costal.
Una última cosa: Comparar el “caso Olallo” con el “caso Balaguer” nos recuerda esa enfermiza tendencia que tenemos los cubanos de comparar Cuba con Estados Unidos y no con Haití, como sería lo lógico.
(El último)

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Este EHB no singa ni ná, está todo el día frente a la computer posteando, y parece que es ese el único trabajo suyo reconocido. Cada vez que saca el puerquito yo me asusto... Qué se puede esperar de un men así.

Anónimo dijo...

no singa y cuando lo hace termina preñando a una hindu de la casta de los parias y no de las de los bramanes

Anónimo dijo...

El día que EHB se singue a una de los bramanes, desaparece PD. E.P.D. Pero no vislumbramos ese momento.

Anónimo dijo...

"Una última cosa: Comparar el “caso Olallo” con el “caso Balaguer” nos recuerda esa enfermiza tendencia que tenemos los cubanos de comparar Cuba con Estados Unidos y no con Haití, como sería lo lógico."

Aqui te equivocas. Para salir de la porqueria en que nos ha metido el comunismo y Fidel Castro con toda su camarilla de defensores (fuera y dentro de Cubita, la bella), hay que mirar, tener como objetivo, al pais mas rico, no al mas pobre. Ademas, te recuerdo que la economia de Cuba antes del 59 iba en camino en convertirse en una economia de primer mundo.

Anónimo dijo...

Tiro, asere, que manera de perder el tiempo con el comepinga de Ernestico. Brother, si no tienes nada que decir cierra esta mierda y trabaja. Ernesto por lo menos ha demostrado que puede vivir sin trabajar a costa de los idiotas que le pagan por jugar a la PlayBlogation en la que entran cien veces al día comemierdas como tú. Si dejaras de visitarlo y hicieran lo mismo los demás que entran para criticarlo esa mierda se acababa mañana.

Anónimo dijo...

Yo creo que PD no le pide al New Yorker "una autoridad en asuntos de fe o interioridades vaticanas", sino que le reconoce una autoridad periodística porque la verdad es que los reportajes que salen en esa revista son muy buenas. En ese sentido, creo que tiene razón: ningún periodista cubano va a escribir un reportaje tan bueno como los del New Yorker sobre el caso Olallo...

Anónimo dijo...

Tirofijo, no te me hagas el ateo radical, que sabemos que andas enredado con Elenita Tamargo, la viuda Alegre, en unos recitales eclesiásticos....

Niobe dijo...

Tiro, después de EHB hace falta un poco de ZV. Pesqué este comentario en el blog de SW y me parecido absolutamente EXTRA. Te sugiero lo pongas ya que pocas veces se le ha dicho a MariQueTina Holstein, alias ZV, cosas tan hermosas.

"El cemeterio de los falos erectos

Zoé Valdés ha vuelto a tomar la adarga en el zobaco. El pasado domingo, los asistentes a la Feria del Libro de Miami escucharon un recital escatológico que, a todas luces, le dio tubo y raya a un famoso poema de Francisco de Quevedo y Villegas, “A un bujarrón”, con la diferencia que va entre la buena literatura y su sombra chinesca.
La cubana demostró ante el público por qué escribe como lo hace: “Miami está peor que nunca. Como dijo un amigo de una amiga mía, es el cementerio de las p… paradas” --una expresión que designa a los penes-- “y de las chochas chorreantes”, otra que remite a las vulvas. “Soledad y falta de cabilla”, remató. No se refería aquí a una carencia del material constructivo empleado para levantar los rascacielos del Dowtown, sino a otro signo lingüístico que en la jerga popular designa al falo. Habiendo leído alguna que otra novela suya donde se describen con lujo de detalle posiciones sexuales difíciles de hallar hasta en el mismo Kama Sutra --eso para mí, lo confieso, no es ningún problema--, pero donde se emplea un lenguaje que, para ser exactos, mi abuela Matilde identificaba con los carretoneros, en el fondo no hizo sino patentizar su vocación por los caños. Sus declaraciones, pues, no constituyen para nada una incongruencia, sino todo lo contrario.
Pero a esa voluntad de epatar, que parece estar inscrita en piedra, se suma ahora una faceta inédita: declarar casi inexistente la vida sexual de los cubanos miamenses, esa que por una cuestión cultural tiene, básicamente, las mismas características de los que viven en la Isla: apasionados, fogosos, hirvientes, bárbaros, rompe-sábanas y un largo etcétera, según una mini-encuesta hecha hace poco por un académico a sus alumnos en una salita del ICAIC. Razones tendrán para auto-percibirse así. Pero, exageraciones aparte, se trata de un hecho comprobado en nuestra cultura, y no veo cómo el mero dato de mudarse al otro lado del Estrecho le sirva de motivo para declarar disfunciones eréctiles mortuorias, a menos que con lo de las vulvas empapadas tenga en mente a las medio-tiempo que a la salida de las discotecas de South Beach andan buscando a esos apuestos y fornidos balseros, quienes ejercen el más antiguo de los oficios por una bonificación razonable. Pero aun así, lo veo como un contrasentido, pues evidentemente sin erección no hay bonificación posible. Y esos muchachos no tienen, que yo sepa, fama alguna de loosers.
Lo otro pertenece a un terreno distinto: el de la política. Ya antes había publicado en un periódico español una defensa del dictador Fulgencio Batista al presentarlo como una suerte de Pericles tropical, saltando olímpicamente por encima del reguero de muertos que dejó en su camino y de los millones de dólares que se robó de Cuba. Pero esta vez no se dedicó a la Historia. Declaró: “Miami ha cambiado mucho (…) La moda es ser obamista y castrista o dialoguero. Si dices que hubieras votado por McCain te comen vivo. Miami está peor que nunca…”. Esto sin dudas merecería un artículo aparte, pero su idea central podría resumirse en un clásico adagio español según el cual cuando se ladra es porque alguien cabalga.
Por lo demás, ya terminaron los días en que la gente se escandalizaba cuando las vanguardias europeas epataban al público utilizando un mingitorio como objeto artístico o poniendo a una muchacha vestida de blanco a recitar palabras obscenas. Dicen que André Breton le dijo a Luis Buñuel: “En nuestros días, querido amigo, ya nadie se asombra”. Quizás la vocación de la autora pueda tener mucho mejor cauce si se dedicara alguna vez a lo único que no ha hecho hasta ahora: escribir letras para ciertos reguetones, que por lo menos tienen el desencanto de lo directo, siempre muy por debajo de la sutileza poética de si me pides el pescao te lo doy. Ese será, probablemente, su verdadero cementerio.

Alfredo Prieto"

Anónimo dijo...

Zoé bambollera y panfletera... Debes tener bollo pelú como la pinga flaca y jorobá de Juan Abreu.

Omar Santana dijo...

O sera un puerco bicefalico?